No te limites III

Hemos aprendido a desear, esa es una de las mayores creencias que arrastramos y una de las mayores fuentes de sufrimiento. Dentro de todos los comportamientos aprendidos quizás el mayor sea el de la felicidad.

Creemos que obtener determinados bienes materiales, relaciones, tipos de vida, amigos, viajes, etc. es un deseo propio cuando en realidad, a cada uno la felicidad nos la proporcionan caminos y cosas diferentes.

Sin embargo todos experimentamos frustración al no obtener determinadas cosas,  sólo que el sufrimiento no procede de no obtenerlas en sí, sino de no escuchar que es lo que queremos nosotros de manera individual en cada momento, que por cierto, suele ser justo aquello que se nos presenta en nuestra vida, aunque conscientemente creamos desear otras cosas.

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Incluso porque algo nos haga sentir bien un día o  momento determinado, no quiere decir que esto vaya a ser eterno y nos aferramos a desear su repetición sin darnos cuenta de que si ya no sucede, tal vez ya no lo  deseamos y nuestra alma quiera experimentar cosas nuevas que le permitan evolucionar y sin duda nos hará sentir bien.

Existen mil ejemplos, pero quizás el más sencillo sea cuando llega el fin de semana y uno cree que la diversión es salir, máximo si el anterior salimos y efectivamente nos sentimos muy bien. Si este no logro encontrar planes, me frustro y siento que algo estoy haciendo mal, cuando a lo mejor, lo que me proporcione la felicidad este día sea estar justo  donde estoy, conmigo a solas y ser creativo en mi soledad. Si nos resistimos a la situación difícilmente dejaremos el espacio para que suceda.

No nos limitemos a la hora de definir lo que nos dará el bienestar porque cada día puede ser una cosa diferente. No utilicemos los parámetros sociales,  de otros o nuestros propios recuerdos. Como siempre digo, busca el tuyo propio y disfruta……. a tu manera.

Vanesa Saavedra 

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No te limites II

En el artículo anterior No te limites I hacia referencia al paralelismo existente entre la moral judeo-cristiana y las filosofías de la nueva era. Ambas basan sus pilares en no juzgar y en la perfección del las cosas tal como son y al final una basada en el ego y la otra en el diablo acaban juzgando nuestros actos tirando por tierra aquello sobre lo que se construyen.

Mi interés con este artículo es seguir rompiendo cadenas para conectar con la libertad de Ser.

Piensa en cuantas cosas dejamos de hacer por miedo a no gustar, no encajar ,no engordar, no sentirnos solos, no sentirnos diferentes, por miedo a equivocarnos, etc.

En consulta una de mis preocupaciones es que el paciente no use la información para limitar su manera de actuar sino que simplemente lo vea como una herramienta para tomar conciencia de algo que necesita descubrir para seguir evolucionando.

En realidad hay técnicas maravillosas, somos nosotros  los que las usamos como lazos para atarnos por miedo al cambio, la incertidumbre y la tan cacareada libertad.

La información por si misma no encadena, sólo es eso, información. Es lo que yo hago con ella lo que me ata o  libera.

Lo que me gustaría compartir es que sea la técnica o terapeuta que visites no  usemos la información para limitarnos por miedo a ser quien somos sino como una tijera virtual que nos libera del miedo a ser nosotros mismos.

 Vanesa Saavedra 

No te limites I

Las diferentes corrientes del mundo esotérico y espiritual nos hablan de la figura del “Ego”. En líneas generales dividen al ser humano en dos: nuestro “Ser interno” que tendría que ver con nuestra alma y parte divina y el ”Ego” o personalidad como la estructura que hemos construido para manejarnos en sociedad.

Muchos son las terapias y terapeutas que cuando les consultamos, en función de nuestros actos y siempre con buena voluntad, nos informan de si es el “Ego” o nuestro “Ser interno” quien está dirigiendo nuestra vida.

Curiosamente estas mismas filosofías hablan una y otra vez de la importancia de no juzgar y lo proponen  como un objetivo a alcanzar y  principal diferencia de la moral judeo-cristiana.

Otra de las premisas en este tipo de corrientes es que “todo es perfecto”, pero  en la práctica cuando algo es socialmente no aceptado  nos dicen que estamos actuando desde el “Ego” y por eso “nos va mal”.

En mi opinión no hay gran diferencia entre sentir que estoy actuando mal porque lo hago tentado por el diablo o por el Ego. En definitiva lo que estoy haciendo es juzgar lo que sucede en mi vida y negando el principio de perfección.

El mundo esotérico seguramente esté en evolución como tendría que estarlo la  religión y ambos podrían revisar estas contradicciones.

Como terapeuta he visto que cuando no juzgas ni intentas creer que sabes  lo que tendría que hacer el paciente para estar acorde con su “Ser interno” sino que das por supuesto que lo está haciendo, su evolución es cuántica, es decir, la persona acaba encontrando un camino propio y a su maestro interior, abandonando la desagradable sensación de que algún día será mejor…….que ahora.

Vanesa Saavedra 

El alma busca su sitio

 

Leyendo el artículo de Maru Canales :  “de mayor quiero ser.…” recuerdo que sentí que la entendía perfectamente.

Muchas veces me preguntan cómo uno sabe que está en su camino, cúales son las señales. Maru lo explica muy bien en su artículo.

Días más tarde encontré algo que escribí hace 7 años a la salida de uno los grupos de desarrollo personal. Porque como dice Maru : qué difícil es pasar cuando lo has probado y satisface………

 

Felicidad y alegría de saber que le das a tu alma el alimento que necesita.

Señal inequívoca de estar en el lugar adecuado.

Te recargas puro aquí y ahora.

Regocijo interno, serenidad,

conexión cósmica, agradecimiento,

ilusión arrasadora que avanza, solo eso.

 

Conseguir, sensación de aprovechar al 100% el aire que alimenta.

No te preocupas de vender,

sólo de no perderte el momento presente.

 

Cada palabra, cada gesto, es real y sentido,

sin esperar nada a cambio.

Liberación de cadenas y expectativas.

 

Deber cumplido, atrapa, asusta, pesa.

Avanzar es igual a vida,

Mil puertas diarias se abren,

facilitan el camino,

y las cerramos por pura inconsciencia.

 

El cuerpo cuenta,

la mente no escucha,

punto común universal.

 

Superarse, único principio sólido.

No hay que conseguir,

Sólo transformar.

 

Un quizás transformado en sí,

sí transformado en voy,

voy en quiero,

y quiero en puedo,

y puedo con vosotros,

y con vosotros todo se logra,

y el todo somos tu y yo,

y la preocupación mútua de un mundo mejor.

Vanesa Saavedra