Confianza

Hace años como sabéis tenía  dolor de oídos crónico. Con el trabajo personal descubrí que era porque escuchaba demasiado el criterio de los demás y me quedaba con aquello que me decían, creando un gran desequilibrio en mis oídos, entre lo que entraba y salía.

 Hice todos los ejercicios y trabajos que estuvieron a mi alcance para mejorar pero, como a todos, me llegó el momento de hacerme cargo de mi fe , la fe que había puesto en determinadas técnicas tenia que llevarla a mi corazón.

Con mi problema de oídos tenía que ponerme tapones para bañarme, no podía ni siquiera meter la cabeza en la bañera sin desencadenar una otitis . Incluso una vez mi padre se puso a jugar con el agua del lavabo  salpicándome una gota en el oído y tuve una otitis tres días.

 En la medida que me fui trabajando mejoraron mis oídos hasta no tener ningún síntoma, sin embargo seguía bañándome con mis tapones.

Un día estaba en una piscina, con mi padre por cierto, y  me dije:  bueno Vanesa estas curada, ya sabes escuchar y

desprenderte de lo que no te vale, es el momento de meter la cabeza en el agua. Di un salto y me sumergí de cabeza 

Por supuesto no paso nada a mis oídos, estaban perfectos, bueno si pasó, fue un momento muy emocionante en mi

vida donde descubrí que la fe mueve montañas.

Ahora ya no uso tapones para los oídos  e incluso me tiro de cabeza.

Para que esto sucediera fue necesario hacerme cargo de mi fe, si no hubiera creído que era posible, hubiera cogido

una infección seguro.

A veces los pacientes  se quedan en la mejoría de los síntomas pero cuando van a tirarse de cabeza a la piscina me

preguntan :

¿Pero de verdad que no me va a pasar nada? …. es que yo de toda la vida….porque ya mi madre también tuvo,…..

 pero¿ y si me meto poco a poco?……..

Como dijo alguien muy sabio:” puedo enseñarte a andar pero no puedo andar por ti”.

Hay un momento donde hay que lanzarse a la piscina de lo desconocido para crecer y comprobar en propia piel los milagros de la vida.

 Vanesa Saavedra