La libertad de Ser

Mariano Alameda me recomendó un libro maravilloso, que explica el proceso de evolución del ser humano y la construcción del ego. Es un libro que recomiendo porque sólo  leerlo es una aventura y un auténtico cambio de paradigma.

Quería compartir esto porque refleja mi manera de entender la realidad del ser humano, hoy por hoy, y me ayudará en adelante a la hora de hablar de otros temas que a veces me cuesta abordar al escribir  por no saber explicar  del paradigma del que parto.

El libro se llama la libertad de ser de Annie Marquier y describe una metáfora maravillosa sobre la evolución del ser humano que dice más o menos así:

Podíamos comparar al SER con un violinista que necesita un violín (personalidad/ego) para expresar de modo concreto la belleza de la música que lleva en sí.

La finalidad del proceso de evolución no es adquirir una perfección que ya existe, si no más bien construir un instrumento (personalidad/ego) que sea receptivo  a la energía y voluntad del alma.

El SER es un violinista genial, inspiradísimo y de un talento extraordinario. El ego es un violín todavía en construcción. Por genial que sea el violinista, todavía no puede tocar una hermosa melodía. Para que el ego pudiera construirse la conciencia tuvo que identificarse totalmente con él.

El violinista ha tenido que trabajar en la construcción del violín durante mucho tiempo, miles de años. En la actualidad se ha llegado al punto en el que el violinista aspira a algo más que construir su violín. lo que ocurre es que a base de no ocuparse más que de eso, se ha convertido casi en exclusiva en un técnico y ha olvidado que su objetivo era interpretar melodías y casi ha olvidado también su habilidad como intérprete.

Esta es la razón de insatisfacción actual. Ahora quiere tocar el violín porque siente que su instrumento esta apunto. Es todo un cambio de actitud porque la conciencia tiene que desplazar su zona de identificación.

Sería un error despreciar el violín porque nos ha hecho olvidar que éramos esencialmente músicos. También sería equivocado que siguiéramos ocupados solo en la construcción de violín negándonos a reconocer que somos ante todo músicos.

La identificación con la personalidad no es un error, fue necesaria durante miles de años para que tuviera lugar la construcción del instrumento físico, emocional y mental, para que Dios pudiera manifestarse en el mundo uniendo el espíritu con la materia.

Resumiendo  somos un violinista (Ser) que en el proceso de construcción del violín (ego/ personalidad) nos olvidamos de lo que éramos, llegando incluso a creer que éramos el violín. La construcción del violín era necesaria para la manifestación en el mundo físico de una melodía, como necesario es ahora despertar y recordar que somos un violinista que decidió venir aquí a tocar la música del universo.

Vanesa Saavedra

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El tendón de Aquiles

                                         

            

Los gemelos cuando se acercan al tobillo se unen en el tendón de Aquiles para insertarse en el talón.

No es de extrañar que este tendón sea tan conocido e incluso haya frases celebres que hagan referencia a él.

La mayoría de nosotros lo tenemos muy acortado teniendo su recorrido muy limitado y lo que hacemos para compensarlo es abusar de otras zonas como la rodilla o  los no menos  famosos isquiotibiales (musculatura detrás del muslo).

La mayor parte del peso de nuestro cuerpo debe recaer en centro del talón y borde externo del pie. El acortamiento de este tendón produce una debilidad en el pie llevando el peso hacia el borde interno y parte delantera del pie y haciendo un uso incorrecto del mismo.

Por otra parte en el tendón de Aquiles están representados nuestros objetivos de vida y es un buen termómetro de nuestro caminar  en ella.

Una manera fácil de comprobar su estado es pellizcarlo a ambos lados y rezar para que no duela.

¡Buena suerte¡

 Vanesa Saavedra