No te limites III

Hemos aprendido a desear, esa es una de las mayores creencias que arrastramos y una de las mayores fuentes de sufrimiento. Dentro de todos los comportamientos aprendidos quizás el mayor sea el de la felicidad.

Creemos que obtener determinados bienes materiales, relaciones, tipos de vida, amigos, viajes, etc. es un deseo propio cuando en realidad, a cada uno la felicidad nos la proporcionan caminos y cosas diferentes.

Sin embargo todos experimentamos frustración al no obtener determinadas cosas,  sólo que el sufrimiento no procede de no obtenerlas en sí, sino de no escuchar que es lo que queremos nosotros de manera individual en cada momento, que por cierto, suele ser justo aquello que se nos presenta en nuestra vida, aunque conscientemente creamos desear otras cosas.

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Incluso porque algo nos haga sentir bien un día o  momento determinado, no quiere decir que esto vaya a ser eterno y nos aferramos a desear su repetición sin darnos cuenta de que si ya no sucede, tal vez ya no lo  deseamos y nuestra alma quiera experimentar cosas nuevas que le permitan evolucionar y sin duda nos hará sentir bien.

Existen mil ejemplos, pero quizás el más sencillo sea cuando llega el fin de semana y uno cree que la diversión es salir, máximo si el anterior salimos y efectivamente nos sentimos muy bien. Si este no logro encontrar planes, me frustro y siento que algo estoy haciendo mal, cuando a lo mejor, lo que me proporcione la felicidad este día sea estar justo  donde estoy, conmigo a solas y ser creativo en mi soledad. Si nos resistimos a la situación difícilmente dejaremos el espacio para que suceda.

No nos limitemos a la hora de definir lo que nos dará el bienestar porque cada día puede ser una cosa diferente. No utilicemos los parámetros sociales,  de otros o nuestros propios recuerdos. Como siempre digo, busca el tuyo propio y disfruta……. a tu manera.

Vanesa Saavedra 

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El peaje es la memoria.

El sistema nervioso y el cerebro de los niños nace inmaduro al igual que el resto de tejidos.  Esto lo asumimos y entendemos por qué se necesitan años de aprendizaje  para comprender la complejidad de un logaritmo, una derivada, una ecuación física o el simple mecanismo de un lego.

Quizás hemos dado por sentado que un adulto ya lo comprende todo respecto al funcionamiento del hombre y del  mundo. Pero no olvidemos que todavía usamos menos del 20% del cerebro .Entonces quizás un adulto necesite varias vidas para comprender cómo funciona el ser humano y la complejidad de planos intangibles e incomprensibles para nuestra mente lineal humana.

Quizás elegimos todo lo que vivimos sin que falte una coma para evolucionar. Quizás elegimos sabiamente nuestras experiencias en otro lugar fuera del espacio/ tiempo con una  inteligencia  superior a la mente consciente.

Quizás hay 3 libertades ya conquistadas aunque no nos demos cuenta. Una antes de venir aquí dentro de la limitación espacio-temporal que nos proporcionan los sentidos donde elegimos qué vivir. La segunda donde decidimos olvidar y la tercera donde podemos elegir cómo tomarnos lo que elegimos vivir.

Quizás la toma de conciencia de estas libertades pasa por responsabilizarnos de estas decisiones  aunque no las recordemos, porque quizás, cuando cambiamos la energía por materia el peaje es la memoria y que no nos acordemos o no lo comprendamos nada tiene que ver con falta de libertad sino con falta de evolución.

Quizá el autoconocimiento o desarrollo personal no te evite  las situaciones o sentimientos a vivir pero te regala la libertad de aprender de ellos porque …….quizás, quizás, quizás …….no hemos venido a comprender sino a evolucionar experimentando.

Vanesa Saavedra