Aceptar libera

Cuando un niño se enfada expresa su enfado con todo el cuerpo, es muy común que  cuando algo les causa rabia  mientras expresan con la palabra su enfado lo acompañen de patadas al suelo y gesticulen con los brazos ,por no hablar de los bebes que lo expresan con su cuerpo y cara por completo.

En la medida que vamos creciendo dentro de una educación basada en la represión y juicio sobre la rabia aprendemos a contenerla porque nos enseñaron que sentirla es algo malo y ,casi de mala educación expresarla con nuestro cuerpo.

La rabia es un sentimiento,  la calificación de bueno  o malo es un juicio aprendido en nuestra cultura, de hecho sentirla es lo natural  y su represión bloquea nuestro cuerpo.

En mi experiencia profesional he observado como la represión de este sentimiento lejos de hacerlo desaparecer se va quedando en nuestros brazos y piernas afectando a todos los tejidos incluidos los  huesos.

Muchas terapias psicológicas y psico-corporales proponen al paciente que la expresen en un ambiente seguro golpeando un cojín o pegando patadas a un balón. Pero lo primero que hay que contemplar  es el cambio de creencia de que sentirla es  algo malo o algo a  superar  porque sino el ejercicio no resultará  eficaz y reforzará la creencia.

Esta semana impartiré un curso sobre cómo recuperar la salud de las piernas donde se abordará este tema y la importancia de despertar la conciencia del pie por ser la base de toda nuestra estructura. Para más información pulsa aquí.

Vanesa Saavedra

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Acertando.

Seguridad es confiar en mis propias capacidades independientemente de las circunstancias externas. Saber que, pase lo que pase, dentro de mí tengo los recursos necesarios para darme lo que necesito en cada momento. Para llegar a sentir esta confianza mi dialogo interno tiene que ser fluido.

La escucha interior y la comunicación directa con mi intuición me acercan a la confianza en mis propias capacidades.

Desde pequeñitos aprendemos que  hay alguien fuera que sabe mejor que nosotros lo que debemos hacer, pensar o sentir, desde nuestros padres, pasando por  maestros, amigos, pareja, médicos etc.

Teniendo en cuenta que hemos depositado fuera las respuestas a nuestro propio camino, no es de extrañar que cuando llegamos a la edad adulta nuestra  intuición esté dormida o, mejor dicho, no sepamos escucharla porque nuestras orejas llevan años de entrenamiento y práctica en la escucha externa.

Educar el oído interno, como casi todo en la vida, es cuestión de práctica y, si me lo permitís, una práctica que merece la pena porque las respuestas a nuestro camino están dentro de nosotros.

Intuición + confianza en nuestras propias capacidades = piernas bien estructuradas.

El próximo  5/11/2009 daré una conferencia gratuita  en  Espacio Octo: Aprendiendo a caminar, donde se hablará de la importancia de la conciencia corporal y de cómo adquirirla. Para mas información pulse aquí.

Vanesa Saavedra

¿Víctima o verdugo?

Dentro de la numerología hay dos tipos de diagnóstico: culpa o miedo o lo que es lo mismo, víctima o verdugo. Lo que quiere decir es que ante cualquier experiencia todos llevamos unas gafas u otras y en función de ellas procesamos la información.

El problema surge en que cada uno de nosotros nos sentimos a gusto en este papel al ser conocido por muy penoso que sea llevar dicho cartel.

Nuestra personalidad ha aprendido a moverse en esos parámetros que aunque traigan consecuencias desagradables son conocidas y nos asustan menos que los cambios.

Lo primero que hay que hacer es tomar conciencia de cúales son nuestras gafas para poder situarnos en el papel del observador y desidentificarnos de ese papel,  porque como ya sabemos, todo lo inconsciente esta identificado y el inconsciente dirige nuestra vida en más de un 80%.

Voy a contar un caso extremo pero muy claro. A veces una mujer elige una y otra vez a personas que ya tiene una relación y no lo descubren hasta tiempo después sintiéndose por supuesto engañadas y víctimas de la situación. Pero cuando esto se repite una y otra vez es por algo más allá de la mala suerte o de que el mundo esté lleno de hombres infieles.

Lo cierto es que a nivel inconsciente captamos mucho más de lo que vemos y el día que conocemos a una persona sabemos  si está o no ocupada. Claro que no ocurre de manera consciente, pero lo sabemos y lo elegimos para tener la oportunidad de deshacernos de la creencia y ser libres de elegir.

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Una de mis clientes ante esta situación y con un diagnóstico de víctima me dijo: es que si yo lo supiera desde el principio no saldría con ellos y no me sentiría engañada.

Mi pregunta fue:¿y si lo hubieras sabido, quien engañaría a quien?. Porque de hecho en algún sitio debe saberlo para elegir una y otra vez sólo a personas con pareja. En el inconsciente lo sabe y lo elige para reforzar su papel de victima y “jugar” a sorprendida primero y a víctima después.

Sé que puede ser duro darse cuenta de que es uno mismo el responsable de una situación  tan dolorosa pero también es la oportunidad de romper para siempre con un patrón de conducta, aumentar nuestra conciencia y seguir evolucionando.

Vanesa Saavedra

Creencias y sus consecuencias.

Desde la numerología cuántica con nuestro nombre, apellidos y fecha de nacimiento obtenemos un número que define que tipo de energía hemos venido a manifestar.

En la numerología kármica podíamos hacer una lectura de nuestro inconsciente en las diferentes energías de la vida, es decir, cuales son las asociaciones mentales que tenemos en las distintas  áreas de la vida.

Así por ejemplo en la casa de la pareja podemos ver que una persona tiene asociado que cada vez que tiene  pareja es abusada. Uniendo esta creencia a la famosa ley de la atracción es fácil  entender por qué atraemos siempre el mismo tipo de pareja, es simplemente una ley física, los pensamientos son energía y atraes lo que piensas.

Por supuesto la creencia suele estar enterrada en el inconsciente y si le preguntas a la persona en cuestión es fácil que te diera una versión diferente de la situación.

El primer paso es traer al consciente la creencia. Pero lo más importante es darnos cuenta de que la nueva creencia sigue siendo eso, una creencia.

Si uno realmente es pareja no hace ni se hace daño. Pareja tiene que ver con compartir y crear y ninguna de estas cosas causa dolor.

Es importante darnos cuenta que esa creencia se basa en la interpretación de una experiencia de lo que socialmente se llama pareja. Pero salir o estar casado con alguien no implica en absoluto ser pareja.

Nuestro inconsciente asocia que cuando se tiene pareja pasan determinadas cosas cuando en realidad el dolor proviene de no haberlo sido.

Si fui pareja y ella no descubrir esto, o que me deje, no me causará la sensación de que perdí nada mío, ni de que se llevan una parte de mí. Si lo siento  es porque no fui pareja simplemente intenté  tener a la otra persona, vendí mi amor y manipulé para retener a alguien y eso no es pareja, y menos culpa del otro, porque nadie puede conseguir que yo me venda sin mi consentimiento.

Pareja es un compañero de camino donde cogidos de la mano se crea un mundo nuevo suma de nuestras individualidades  y si en algún momento  la pareja se rompe cada uno se lleva lo que aportó más lo que se enriqueció compartiendo.

Lo que me resulta fundamental que quede reflejado es que ser uno mismo no pudo crear una creencia negativa. Cuando se “es” no hay juicio ni creencia, sólo experiencia integrada.

No se puede tener miedo a Ser lo que se es, porque entre otras cosas no puedes dejar de serlo. Es el ego el que tiene miedo de dejar de existir cuando la realidad es que lo necesitamos  para poder manifestar lo que somos.

Vanesa Saavedra

El valor del dinero

Mucho se habla sobre la crisis y  el dinero y como he comentado en otras ocasiones creo que esconde un transfondo muy diferente que personas como mi gran amiga Olga son capaces de reflejar.A continuación os dejo un articulo suyo donde expone una visión del dinero diferente,valiente y comprometida.

dinero

EL DINERO 
 

El dinero como todo lo material es un símbolo de una energía sagrada, responde a un propósito más elevado. 

Nosotros hemos creado el dinero, y éste está respaldado por las riquezas de la madre tierra: petróleo, oro, piedras preciosas…, el dinero es por tanto una energía nutriente. 

Debemos aceptar el dinero puesto que forma parte de la sociedad en que vivimos y nosotros hemos decidido formar parte de ella. 

Si necesitamos el dinero para vivir, para nutrirnos, para experimentar placer y comodidad, debemos honrarlo: 

Honrar su presencia y los medios que nos proporciona para adquirir lo que queremos. 

Liberarnos del apego porque el apego es lo que hace que lo temamos y lo rechacemos o que nos obsesione y siempre queramos más temiendo que se acabe; tener libertad económica, es decir, no depender de la cantidad que llegue a nosotros ni de la forma en que llegue. 

Asegurarnos nuestra conexión con la tierra, la energía nutriente, ¿sentimos nuestros pies bien anclados en la tierra? ¿confiamos en nuestra fuente de abastecimiento? 

Entonces podemos elegir experimentar el amor y la confianza a través del dinero. 

El dinero también es una herramienta de trabajo personal, analizando nuestra relación con el dinero y nuestras reacciones podemos saber si nos valoramos, si nos creemos merecedores, si aceptamos apoyos, si confiamos y tenemos seguridad en el proceso de la vida y en nuestra capacidad creativa… 

Si le damos el poder al dinero creeremos que se acaba, que cuesta ganarlo, que nunca hay suficiente y dejaremos de vivir nuestros sueños, culpando al dinero tras el que corremos sin descanso. 

Si nos da miedo tener poder nos negaremos la entrada de dinero, derrocharemos, o nos veremos sumergidos en deudas, necesitando de los demás reclamando inconscientemente atención, cuidados, buscando que otros nos amen y nos nutran. 

Cuando recuperamos el poder personal vemos el dinero en su valor real, no como algo limitante, sino como una energía, una herramienta necesaria y  la usamos creativamente, sabiendo que el valor está en nosotros que somos los artífices de aceptar y crear abundancia. 

A través del dinero experimentamos el amor personal y colectivo, la ley de dar y recibir siempre presente: para poder recibir dependemos de que haya alguien dispuesto a dar aquello que necesitamos y para dar, dependemos de que haya alguien dispuesto a recibir precisamente lo que tenemos. 

Gracias al dinero hemos conseguido que el trueque o intercambio sea más cómodo y rápido, pero somos interdependientes. 

Con el dinero que generamos individualmente nos abastecemos nosotros, a nuestras familias y a la sociedad: hay una parte destinada al grupo a convivir y generar comodidad y progreso colectivo.

El amor individual y el amor de tribu. 

Revisemos nuestras creencias sobre el dinero, la forma en que hablamos de él, nos indica nuestros sentimientos hacia él, y valorémosle ¿Cuántas veces hemos despreciado alguna moneda de céntimos? Y sin embargo  a la hora de comprar algo no podemos si nos faltan céntimos. Si lo despreciamos el universo entiende que no le damos importancia y desvía su llegada. 

No es el dinero el que corrompe a las personas, es la actitud de las personas hacia el dinero la que hace que se corrompan. 

El dinero no se acaba, el dinero cambia de manos, se transforma en materia, el dinero está ahí fuera ¡circulando por el mundo! 

No es el dinero el que nos impide conseguir nuestros sueños, son nuestros miedos y nuestra limitada visión los que nos alejan de nuestros objetivos. 

En los billetes de euro hay dibujos de puertas y ventanas que simbolizan una actitud abierta al mundo, y puentes como metáfora de cooperación y comunicación. 

Quizá si dejamos de despreciar el sueldo porque nos parece bajo, cambiamos los “sablazos” de pagar las facturas y pagamos con amor y agradeciendo el servicio recibido, y buscamos el precio justo para nosotros en vez de etiquetar de caro el valor que alguien adjudica a su mercancía, podamos abrir la puerta a la abundancia y cruzar más puentes dispuestos a compartir la confianza y la seguridad a través del dinero. 
 

Olga Palacio Fernández

Miedo : ¡No puedes pasar!

Como a todos alguna vez hay películas o libros que te hacen despertar y sin que puedas entender por qué una sola frase nos hacen replantearnos toda una vida .

Haces años vi una película de Ricardo Darín ,”El mismo amor la misma lluvia”. Es la historia de un escritor que poco apoco se acaba convirtiendo en todo lo que detesta y perdiendo al amor de su vida. Hacia el final de la película se reencuentra con la chica y  le dice:

 

– Yo de lo que tendría que escribir es del miedo porque YO EN MIEDO  CÁTEDRA, por miedo te perdí y por miedo me perdí a mi.

 

Recuerdo que en aquel momento llore,”yo en miedo  Cátedra”, me imagino que mis lagrimas resbalaron porque mi corazón se dio cuenta de que yo había ido a la misma universidad y si me apuran saqué Cum Lauden.

 

Hace unos días encontré un texto de Ramtha hablando de una escena del señor de lo anillos. Es la escena de la batalla de Gandalf en el puente.  Esta es la reflexión que él hace :

 

Cuando el maestro profesor se encuentra sobre un puente sumamente endeble delante de un monstruoso nigromante, tan siniestro y aterrador que te haría estremecer, y le dice: «no puedes pasar», -un pequeño maestro en contra de un enorme nigromante- ese es el pasaje que capta el mito del Observador y de las voces del nigromante más genialmente que ninguna otra obra escrita.

 

Esa es la verdadera historia de un maestro; ese pasaje en particular: «no puedes pasar». Una pequeña entidad que le habla a un enorme nigromante que se acerca desde el otro lado del puente. Debajo del puente yace el abismo, y el maestro, protegiendo a los que ya habían pasado, se adelanta y dice: «no puedes pasar».

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Esto es lo más profundo del mensaje: el nigromante podría, con toda seguridad, despedazar al maestro en el puente, puesto que es mil veces más grande. Pero el maestro tiene algo que el nigromante no tiene: voluntad.

 

«No pasarás. No me importa lo grande ni lo malo que seas; no me importa lo feo que seas. No pasarás, porque yo lo digo.» Esta es el arma más efectiva que existe. Y el maestro y el nigromante libran la batalla.

 

Cuando frente a un peligro horroroso, una persona llega al borde y dice «no  pasarás», ese es el gran momento en que el Dios se hace presente y dice: «No pasarás. No me importa si piensas que puedes matarme. No me matarás jamás, porque no pasarás. No importa lo que le hagas a mi cuerpo, lucharé contra ti aunque no tenga cuerpo, y aun así no pasarás.

 

Eso es voluntad. ¿Y sabes qué se requiere para ser de este calibre? Ser el Observador, que es intrépido e incorruptible.

 

¿Quiénes son tus nigromantes? Son los demonios que has creado y agrandado a partir de situaciones de tu vida que son ridículas. El día que tu Observador se detenga en el puente y diga: «Hasta aquí has llegado. No vas a pasar por aquí hacia mi nueva vida; estoy aquí para decirte que hasta aquí has llegado.

 

 

Y el enemigo sutil es tu pasado y tu victimismo y todas las cosas que repites continuamente: «si no hubiera sido por este incidente… si no hubiera sido por esto otro…» ¿No me has escuchado? Los conviertes en nigromantes. Y cuanto más obligados se ven a destrozar tu vida y tu poder, más grandes se vuelven. Y solamente existen en tu mente.

 

 

No importa de qué voz se trate: es siempre el nigromante en el puente. Y hasta este momento has permitido que ese nigromante devore todo en tu vida. Le has permitido que devore el corazón de tu vida. Por eso os llamo los muertos vivientes.

 

Cuándo será el día que te levantes y digas: «Escucha, me da igual lo que sea de mí al otro lado del puente. Simplemente ya no vas a salirte con la tuya. Y puede que no tenga el mismo aspecto ni me sienta igual. No lo sé. Pero estoy cansado de que me persigas, y en verdad, estoy harto de acobardarme ante tus necesidades. Verdaderamente lo estoy.» Y ese es el día que te detienes y dices: «Ya no puedes pasar. Intenta destruirme con tu mejor arma. Haz lo que tú pienses que me acobardó en el pasado; jamás volverá a acobardarme de nuevo.» Este es el día en el que te vistes de blanco. Es el día en el que entiendes el mensaje.

A mi personalmente me parece genial y estoy intentando apuntarme al numeroso ejército de “observadores” que dicen : miedo ,”NO PUEDES PASAR”.

Vanesa Saavedra