Lo hace constantemente, hoy he leído que el 87% por ciento de la población padece dolores a diario y no hace nada. Teniendo en cuenta, que cada síntoma nos viene a contar algo sobre nosotros, no cabe ninguna duda de que somos ignorantes el 87 de la población respecto de nosotros mismos.
Según pasan los años me sorprende más el elevado número de personas que tienen miedo de conocerse. No hablo de un conocimiento profundo ,si no de un simple vistazo al interior. Doy por hecho, que cuando uno tiene miedo de mirar hacia dentro es por que teme que lo que va a encontrar no le gusta. Sea porque tenga un mal concepto de si mismo o porque el conocimiento le lleve a tomar decisiones que conllevaran determinados cambios y seguramente una serie de dolorosas despedidas.
Según Manuel Márquez estos son los tres grandes miedos del ego: decisiones , cambios y despedidas.

A mi la vida me ha llevado por el camino del autoconocimiento de una manera forzada. A los 26 años era una auténtica desconocida para mí y entré en un estado de ansiedad tan grande que conocerme era ya una cuestión de vida o muerte. Al principio claro que me causaba mucho miedo descubrir quien era, sino no hubiera malgastado 26 años en el arduo trabajo de fabricarme una personalidad.
A medida que empecé a abrir puertas enseguida sentí un miedo aun mayor ; vivir sin saber quien era. No se puede saber cuanto tiempo vamos a estar aquí pero merece la pena que sea el que fuere, sea lo más auténtico posible.
Entonces mi miedo cambio porque efectivamente podía morir en cualquier momento, pero era mayor el miedo de vivir sin conocerme,el miedo a vivir una vida de mentira ,es decir, el miedo a no vivir.
Por eso, en aquella época, pude tomar tantas decisiones. Mi miedo a no estar viva, superaba con mucho el de el miedo a los cambios que conllevarían dichas decisiones, y por supuesto, despedidas.
Bucear en ti es el más misterioso de los viajes y, sin duda, el más corto camino para viajar al otro . Tiene riesgos ,como cualquier viaje, pero es el único que realmente vale la pena.
Hay mil maneras de mirar hacia dentro. No solo a través de terapias , sólo hay que estar abierto a escuchar . Hay millones de caminos para el autoconocimiento, tantos como personas, pero es responsabilidad de cada uno encontrar el suyo.
Cuando era adolescente siempre estaba cansada y tenía constantemente molestias físicas, sinusitis , dolores de oídos, estreñimiento crónico, inflamación de las encías, etc. No salía de una cuando ya estaba en otra.
Para mi era más o menos normal, me acostumbré a tomar antibiótico para las muelas , supositorios robi, o a llevar en el bolsillo gotas para los oídos, ¡¡Con solo 18 años¡¡
Fui a hacer una entrevista en una universidad ,y en los diferentes test te preguntaban si te considerabas una persona fuerte y, con toda sinceridad, respondí que era una persona débil , frágil y que estaba constantemente enferma. Bueno eran test de personalidad y yo creía firmemente que me estaba definiendo.
Ahora tengo 32 años y por una serie de circunstancias, se me volvieron a reproducir la mayoría de aquellos síntomas. Me he sorprendido mucho de lo diferente que lo veo ahora. No creo que me definan en absoluto, los he vivido como espectadora uno por uno. No es que me hayan gustado por supuesto, pero no me he identificado con ser una persona débil o enfermiza . Soy Vanesa y tengo dolor de muelas, que por supuesto pasará y yo seguiré siendo Vanesa. Nunca fui mi dolor de muelas, ni mi estreñimiento, siempre fui Vanesa, y todos esos síntomas venían a contármelo.
Simplemente, he tardado 15 añitos en descifrar el mensaje. Las personas que sufren una grave enfermedad pasan mucho por ese estado ,no son la enfermedad, de hecho la vencen y aprenden a distinguir quienes son ellos. Es un doloroso camino de autoconocimiento, pero funciona. Hoy he leído un artículo de luz casal que acaba de atravesar un cáncer y dice que el trance a merecido la pena. Algo tendrá la enfermedad que son muchos los que dicen que han aprendido a valorar la vida y a conocerse más profundamente. Pero no esperemos a llegar a una grave enfermedad, escuchemos a un simple resfriado.